vespertino

La quiero

La quiero antes que todo,
la quiero sobre todo,
en sus días muy grises,
en sus tardes con sus matices.

 

La quiero en su silencio,
la quiero y lo pronuncio,
que, entonces, cuando calla,
fijamente, sin cruzar la raya.

 

La quiero...

 

La quiero y es mi porvenir,
un vago sueño, un persistir,
porque a toda hora con ella
se difuminan mis querellas.

 

La quiero en sus instantes,
como perdido, como un errante,
se me hace complicado a veces
dar cuenta de los meses.

 

La quiero antes que todo,
la quiero sobre todo,
en sus días fascinantes,
quiero decir: a todo instante.

 

La quiero...