Qué rincón más bonito
aquel que otrora no fuera
ni mío, ni nada.
Hoy es ella,
rincón del paraíso
donde musas y querubes
entonan melodías,
que como cantos de sirenas,
hipnotizan el alma
enamorándola sin consenso.
Plusvalía de felicidad,
rebosas bonanza,
tu tenida da esperanza.
Firme el hombre fiel
en tortuosa tempestad.