Quisiera que el destino nos alumbre al doblar la esquina y asistir al espectáculo curioso de la vida.
Irnos tan lejos para buscar
lo que nadie sabe y desconoce,
el dulce misterio de la vida.
Irnos tan lejos para buscar
lo que siempre estuvo cerca,
el tesoro oculto adentro nuestro.
A orillas del mar, el viento manda un mensaje de misterio y mortalidad,
que ya no es tiempo,
que el instante pasa,
el instante que es eternamente
olvido y novedad,
que los astros ocultan secretos,
que estamos encadenados a la vida,
que lo bello es fugaz y eterno,
que todo es ilusión y simulación,
que amar es también morir.