Llegamos tarde al reparto de las horas,
con el precio de estas tres agujas con nuestro destino ya señalado ,
fuimos dos barcos que se cruzaron con los faros apagados.
En el tiempo, la cuerda se nos termina.
cada uno toma el rumbo que el deber le determina.
Tu camino es el norte; el mío, la fría neblina.
Amarte fue aprender que el reloj es un tirano,
He dado mi vida en el frente, mi piel ha sido la armadura,
pero hay un enemigo que no pude vencer: las duras agujas.
Luché por lo imposible, por torcer el eje de los días,
pero tu camino no basta con mis pies cansados;
mi fuego no enciende tus noches, tus alegrías no son mías,
Sin embargo, antes de que baje la neblina,
le doy este secreto al universo, ya que somos polvo de estrellas
que fuimos el tierno misterio en las horas más bellas.
seremos el \"hubiera sido\" que jamás la tierra verá florecer,
donde fuimos eternos antes de tener que perder.
No se puede defender un puente que ya no cruza nadie.
Guardo mi orgullo, y lanzó este último suspiro para que te cuide en el aire.
Esta es mi rendición más digna, mi última línea
Te amé con la furia de una guerra entera...
y hoy, con la misma fuerza, te tengo que soltar.
Ese es el precio de las tres agujas que debo aceptar.