Es el dolor de tres lanzas
Que atravesando mi pecho
Arrancan mi voz cual flor
Ya cortada entre tus dedos,
Pues no puedo usar el habla
Para expresar mis anhelos
Ante un muro de granizo
Tanto o más frío que el hielo;
Mieserable siempre he sido,
Esta dicha no la veo
No, seguir no tiene caso
Pues la muerte de mis sueños
Con creces me aterroriza.
Ya nada de valor siento
Para seguirme arriesgando
Ni por el simple deseo
Que tú, bella jacaranda
Me permitas darte un beso.
Quise robar el calor
De ese color rojo intenso
De plumas de cardenal
Y no ver que me congelo
Cuando quiero hablar contigo
Debatiéndome en un vuelo
Quë aunque tan implacable
No vence los raudos vientos
Que ya no sé si me soplan
O si arrastran mi aleteo
Desde aquella indiferencia
A la que tanto detesto
Cuando mata mis pasiones.
Mas robármelo no puedo
Sin faltar mis ideales
Ni romper mis juramentos,
Pues aún desesperado
Debo de usar lo que tengo
Para escalar ese muro
Y aquel vacío tan negro:
el abismo del desprecio
Que me cala hasta los huesos...
Y es que me surgen las dudas:
¿Es el peñasco correcto
Al que le estoy entregando
Y consagrado mi esfuerzo?
Yo no tengo más respuesta
Cada cálculo da cero
¿Es que no hay ninguna opción?
El aceptarlo me niego
Aunque con esa actitud
Me arranque el corazón seco...