¡CUANDO SE ENFRIA LA OREJA
LO QUE VIENE ES EL DIVORCIO!
Te calente la oreja tanto tiempo,
tanto susurro dulce y tanto verbo, que al final,
te queme los cables, mi amor,
y terminamos firmando el divorcio;
Te eche los perros con rimas baratas,
te pinte pajaritos en el aire,
y ahora me dejas màs limpio que talòn de lavandera,
reclamando en los tribunales hasta la custodia del aire;
Tanta labia te di por el oido que se te inflamò la desconfianza,
ya no me cuadran tus ojos ante el abogado,
ni este frio que congela nuestro hogar;
Cupido nos metiò gato por liebre, la oreja se enfriò,
el amor se fue a la quiebra,
y lo que comenzò como un tierno flirteo,
terminò con la santamarìa bajada
y el abogado fijando sus honorarios.
Autor:
Henry Alejandro Morales