La quise como a ninguna,
la quise, mas no me quiso.
No quiso mi paraíso:
“El mar, el cielo y la luna”.
—¿Buscaba siempre fortuna?
No sé, ni puedo saberlo;
tampoco juzgar sin verlo
aquello que ella buscaba
confesando, que me amaba
pero… ¡quién iba a creerlo!
Juraba que me quería
mas todo se oía hueco
igual como se oye el eco
por la verde serranía.
Juraba que no se iría
y todo, cuanto juraba,
al final desencantaba.
Hoy a solas reafirmo
y también yo les confirmo
que cual humo, se esfumaba.
Quedan hoy los que han quedado:
“Los recuerdos y experiencias,
con marcadas advertencias
de no ser jamás confiado”.
¿Cuántos se han enamorado
nuevamente en el presente
si han sufrido el incidente
que hoy comparto por escrito?
Si es así, lo felicito,
porque pasa en poca gente…