Nicolas y Gaston

Casi lo logro...

A veces finjo que lo he superado. Y, sinceramente... casi lo consigo. Me río. Respondo mensajes. Intento hacer planes. Sigo viviendo como si no hubiera una parte de mí atrapada en el día en que algo se rompió dentro de mí. Porque nadie te dice qué hacer con todo lo que nunca pudiste decir. Con la rabia que tuviste que tragar para no parecer débil. Con el dolor que escondiste porque todos estaban cansados ​​de verte triste. Con todas las veces que necesitabas un abrazo y terminaste abrazándote a ti mismo para no molestar a nadie. Y juro que intento estar bien. Pero algunos días todo me alcanza. La ausencia. La culpa. Las preguntas. Los recuerdos. Y de repente vuelvo a ser esa versión de mí mismo... la que solo quería entender por qué dolía tanto vivir cuando lo único que intentaba era no rendirme. Y lo más cruel es que una parte de mí sabe que se acabó... pero mi cuerpo sigue temblando como si estuviera ocurriendo de nuevo.