I: EL PINTOR AUSTRÍACO
La suya pintada el no violento pintor,
alguna vez se creyó su ojo fuera artista
que ni arte tenía ni nada bueno revelador:
para su único cuadro sólo su noche sin vista.
El pintor austríaco sólo disimulo alemán,
alguien tan vacío humano y corazón sombrío,
pues ni Wagner tan hueco es cojo en ser capitán:
tan bajo pie y en mirada sucia al alma de judío.
La historia a su infierno de cabeza le manda
tan odiado hasta para el diablo duele su presencia
pues tan alta Maldad es mayúscula propaganda
al Padre Satanás, es imperativo su negra opulencia.
Mayo 2.026 NACHO REY