¿Sabías que el corazón tiene su propio sistema nervioso, con 40 mil neuronas, y es capaz de tomar decisiones sin pedirle permiso al cerebro? Es por eso que te sigo escribiendo; hoy puedo decir que lo hago con el corazón en la mano, literalmente.
Pero amor, tú me has roto el corazón. Lo has deshidratado de todas las maneras existentes; has quemado las 40 mil neuronas que te amaban. Y lo peor es que ya se regeneraron 40 mil más: las que ocupa mi corazón y cada una de ellas conoce tu nombre. Es su naturaleza; ninguna de ellas ha conocido a nadie más que a ti.
Tú eres su ama, tú posees todo de mí. Todo, incluyendo esas 40 mil neuronas. Todo se trata de ti; todo en mi cuerpo funciona por ti y para ti. Espero que un día vuelvas a amar esas 40 mil neuronas... Ojalá un día me vuelvas a amar a mí.
-Fernanda