ANOMALÍA
No me inquieta el silencio de la plaza.
Me inquietaría la coincidencia,
el ángulo perfecto de las cabezas,
la dobladura unánime.
Prefiero la página que se resiste,
la bisagra que cruje,
el tornillo que sobra en la máquina.
Escribo para la astilla que la madera no pudo ocultar,
para la semilla que ignora el manual de la tierra,
para el pez que remonta la corriente
sin saber que lo llaman imposible.
No explico el trayecto.
Lo atravieso,
como la raíz que avanza en la oscuridad
sin pedirle instrucciones a la piedra.