Y no creas, por favor,
no creas que te he
abandonado; eso es tan
falso
como la teoría de que
lo que hice
fue un acto total de egoísmo.
Estaré aquí,
no por allá o por acá,
sino aquí,
pero en otra apariencia:
quizás con otro
cuerpo, uno en el que
yo no le haga tanto daño.
Quizás con otro
nombre, pero recordando
siempre el que tú me habías
colocado con total
alegria cuando me habías
otorgado la vida ;
quizás con otro color de
ojos, pero mirándote
de igual manera.
Pero lejos de tu tacto
y tú del mío,
de tu sombra y tú
de la mía;
pero aquí estaré, quizás aún
recordándote,
o quizás torturando
a la memoria recordando
exactamente cada detalle
de nuestra despedida.