José Bayón Garcinuño

Mudo muro

Ladrillos y paredes.

Paredes de ladrillo

perpetúan la ausencia

de tu cuerpo.

 

Bloques de piedra se hacen

altares, columnas y bóvedas.

Arcos en Redondo se vacían,

incapaces de sujetar tu recuerdo.

 

Ruido arrítmico.

Música en el silencio de tu voz.

Ni se oye ni se escucha tu latido.

 

La oscuridad no te contiene.

Tú sombra escapa del negro

se rompe con focos y bombillas,

se baila contra llamas de bujía,

entre velas de cera ofrecidas al olvido.

 

Una palmatoria ilumina 

la palma de tu martirio.

 

El aire no recuerda tu perfume,

ni tus olores de fuente fresca,

ni tu fuerte aroma de mujer viva.

 

Nada ni nadie

logra lanzar tu silueta

contra el muro de ladrillos.

No queda tu negativo

entre las grises humedades bordadas

en el blanco hiriente de la cal viva.

 

Sólo en los vacíos

que has dejado

en mi alma

te imagino.