Ladrillos y paredes.
Paredes de ladrillo
perpetúan la ausencia
de tu cuerpo.
Bloques de piedra se hacen
altares, columnas y bóvedas.
Arcos en Redondo se vacían,
incapaces de sujetar tu recuerdo.
Ruido arrítmico.
Música en el silencio de tu voz.
Ni se oye ni se escucha tu latido.
La oscuridad no te contiene.
Tú sombra escapa del negro
se rompe con focos y bombillas,
se baila contra llamas de bujía,
entre velas de cera ofrecidas al olvido.
Una palmatoria ilumina
la palma de tu martirio.
El aire no recuerda tu perfume,
ni tus olores de fuente fresca,
ni tu fuerte aroma de mujer viva.
Nada ni nadie
logra lanzar tu silueta
contra el muro de ladrillos.
No queda tu negativo
entre las grises humedades bordadas
en el blanco hiriente de la cal viva.
Sólo en los vacíos
que has dejado
en mi alma
te imagino.