Me levanté muy temprano
y recé mis oraciones.
¡Pan, pan para mis hermanos
y cárcel a los ladrones!
Y que cada uno cargue
lo merecido
quién robe que lo pague
con pala y pico.
Que limpien los bolsillos
de los dineros
que con tanto descaro
roban al pueblo.
Que entiendan la injusticia
a nuestra tierra
y conozcan el hambre
y la miseria.
Di por finalizado
el rezo mío
llamándole al pan, pan,
y al vino, vino
.
R. Bersabé