Esa chica de jean azul bien pegado camina con calma; su silueta en el jardín enciende de inmediato mi alma; el amor fluye en armonía cuando se entrega.
La manzana del Edén florece madura sobre la verde rama; es el fruto prohibido que a la pasión dulcemente nos llama; su aroma sella este pacto eterno entre la naturaleza y nosotros.
El brillo de su mirada madura borra cualquier antigua herida; mientras la manzana del amor adorna el huerto de nuestra vida; nuestros pasos coinciden plenamente en un destino compartido.
Se detiene el tiempo bajo la sombra del árbol sagrado, tu piel y mi piel encuentran el refugio tanto tiempo anhelado; la realidad supera con creces lo alguna vez imaginamos.
No existen las dudas ni las promesas falsas en este suelo; el latido de tu pecho es mi único y verdadero consuelo; la complicidad de nuestras manos unidas disipa todo temor.
El jardín total nos rodea con su complicidad silenciosa; tu presencia real hace que prescindamos de cualquier rosa; encontré mi verdad absoluta en la delicadeza de tus labios.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
08-06-2026