En el revés de una estrella he escondido su nombre,
una tormenta de astillas lo trae hasta mi pecho,
su voz me resucita, su silencio me salva,
piadosamente el aire acerca su perfume.
En mi sien se ha colgado su beso en despedida.
Mi navío se amarra inmóvil y encallado,
a su hermosa cintura cosechando mis besos,
sus labios de mujer se apiadaron de mi alma,
para resucitarla en la noche sin luna,
ella me dio el abrazo desde sus ojos buenos,
y el dolor se adormece en su jaula de ramas