No se mueren los recuerdos
porque no se van jamás
si recuerdas los momentos
que más nunca volverán.
No se olvidan los detalles
que alegraron tu existir
si recuerdas esa tarde
al cantar un colibrí.
No fenece con los años
lo que habita el corazón
si aún recuerdas un: ¡te amo!
cuando te atrapó el amor.
No se borran esos tiempos
de la infancia y juventud
con las charlas, con los juegos,
bajo el ancho cielo azul.
Ni las calles polvorientas,
ni un amor en la niñez
si sonriendo tú recuerdas
un te quiero en un papel.
No se apartan de la mente
los recuerdos del ayer
con los años, te estremece,
recordar lo que se fue.
No se olvidan los abuelos
ni los padres con su amor
cuando han sido sus consejos
un jardín que floreció.
El pasado vuelve a pausas…
¿Cuánto te hace recordar?
Y lo sabes, con nostalgia…
¡Qué más nunca volverá!