Perdido en la multitud,
oigo un susurro ligero,
va disipando mi miedo
la suavidad de tu voz.
Al subir al autobús,
el aroma de tu pelo
va desbordando el deseo
hasta perder mi pudor.
Cerca ya de la estación,
mis manos tocan tus dedos,
se estremece el cuerpo entero,
se dispara mi pasión.
Por fin en tu habitación,
mis labios besan tu cuello,
mi lengua roza tus senos,
saboreo tu sudor.
Confuso en el comedor,
miro hacia ti y no te veo,
tal vez es porque soy ciego,
te busco con mi bastón.