La resta
Hijo, no te pasó lo que me pasa:
este golpe sin puño, este vacío
que tiene dos piernas y ninguna,
que desayuna ausencia en nuestro plato.
Yo no sé, hijo. No sé cómo
se cuenta hasta tres cuando falta el uno,
ni cómo se camina con media pisada,
ni cómo se llama al que ya no tiene boca.
No conoces la sombra que pesa más que el cuerpo,
ese hueco con forma de abrazo
que aprieta, hijo, que aprieta sin brazos,
que duele en los huesos que no tiene.
Hay sillas que pesan toneladas de nadie.
Hay domingos que son lunes de falta,
y tú no sabes, no sabes todavía.
Qué suerte no heredar este dolor sin dueño,
este menos uno que suma en la herida,
este fantasma de carne que no toco
y que me toca, me toca y me desgarra.
Hijo: ojalá nunca te ocurra
este vivir con un pedazo menos,
este contar los dedos y que falten,
este buscar la voz que ya no suena
y encontrarla, de pronto, en tu silencio.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
8 de junio al año 2026