Luis Rayo

LA VELOCIDAD DEL OLVIDO

 

Hojas muertas persiguiendo a un viento sin memoria,
arrastradas por la prisa, se sienten aún atadas
al viejo árbol que a la distancia se ha perdido.

 

El contacto con el suelo hace una melodía
siendo el eco el que la arrulla en el espacio.
Sus notas se vuelven más fúnebres;
no hay llantos ni nadie que las sepulte:
hojas que no dejaron huellas en su morada.