Que alguien me abrace el alma, por favor,
porque se cae a pedazos
pensando que te irás para siempre,
y que esta historia terminará, otra vez,
en el lugar donde terminan los sueños imposibles.
Que alguien detenga el tiempo
para buscarte y decirte una vez más,
que han pasado diez años
y nunca aprendí a dejar de amarte.
Que a estas horas me ahoga la nostalgia
alimentada por un mar de lágrimas
de un amor bonito que traigo conmigo
desde el primer momento en que te vi.
Que ese alguien silencie mi amor,
que me anestesie el alma
porque se me van los versos
y no quiero vernos llorar.
Y si ese alguien no existe,
ojalá un día regreses,
me abraces despacio
y me digas que tu amor por mi
también se volvió inexplicable,
como el mío por ti.