Karen García Zambrano

Mi mar

Despiertas, caricias, delirio, frío
y mi delicada brisa azul;
somos niños jugando a vencer
en un mundo mudo
que ya no quiere sentir tu rocío.

Yo y mi mar corremos con pasión;
solo me queda el dulce sabor del fruto que me entregas,
huellas de sal, huellas de arena;
mis papilas se rinden
a la desbordante sensación
de un hielo que lentamente se quiebra.

Hoy, un mes de junio de flamante viento,
me recuerda labios que sienten,
labios que se entregan
al exquisito sabor de una corriente.

Y mientras la tarde se disuelve en espuma,
guardo en mi pecho aquel instante:
la tibia marea de tu presencia,
el murmullo azul de tu nombre,
y la certeza de que aún navegan en mí
las olas de aquel beso distante.