Mauro Enrique Lopez Z.

Me despreciaste

Me despreciaste aquella tarde porque

según tú vestías de elegancia y yo lo 

hacía como siempre sencillo, pero tu 

vanidad no llegó tan alto porque lo 

que traías pegado a tu cuerpo 

no era tuyo, todo era prestado.

Ahora en este tiempo, aparentas lo 

que no tienes, que casualidad que 

vi donde vives y no es por apocarte 

pero que pena me da, se te cayó al piso. 

Hoy rezo por ti para que cambies 

de actitud y que no presumas de 

grandeza porque al final del camino 

solo somos de carne y hueso

 y a una foza pasaremos a vivir.

 Así de fácil es la vida.