Mauro Enrique Lopez Z.

Seis de la mañana

Seis de la mañana, todavía no

amanecía y me fui a la playa porque

me habían dicho que el mar

estaba embrabecido y no se

podía ir de pesca, y era cierto.

Que pena la mía, pero todo es

hermoso porque la vida es así ,

ya que me volví a casa con un sol

radiante que salía y una hasta

una hermosura me alegró 

el día con su caminar .

Me preguntó :La marea está subiendo 

o bajando? Está bajando ,puede

caminar tranquila ,ella se reía al

ver que entre palabras y palabras

éramos muy ocurrentes y quedamos

de vernos otro día .Lo bonito de

nuestro encuentro fue que nuestros corazones palpitaron al unísono

muy fuertes con nuestro encuentro.

Fue un amor a primera vista.

Así son las sorpresas que Dios nos da.