rley

15 DIAS

Día 8

En medio de mis pensamientos
sentí un frío.

Pero no de esos que llegan con el invierno,
sino uno que recorría mi cuerpo,
como si quisiera despertarlo.

Y eso que, en mis noches de insomnio,
acompañado solo por un café amargo,
escribía de manera incansable
cómo habría sido mi vida a tu lado.

Pero tu amor nunca fue dulce.

Era como las últimas gotas de aquella taza:
frías y agridulces,
deslizándose por mi garganta
hasta desgarrarla lentamente.