Poema Del Feminicida. Por A. Luciana. Arg. 2026
Temblaba al grito de “¡auxilio!” como un lirio exhausto del exilio.
Habiendo dejado su hogar, la garganta, bajo el filo de mi derecha, rogaba al palmar.
Sosteniéndola inerte yo le preguntaba al oriente, \"Cuando vendrá aquel padre ausente\" Que queriendo soltarla en mi palma la obsequie.
Sostuve, también, su anillo resplandeciente. Arrancándolo de su mano poco pendiente. Fría tal mármol, su piel optaba por romperse, desparramada en este y al oeste.
Cubrí con una bolsa su torso, arrojándolo al mar junto con lo otro. Deshaciéndome entonces de las huellas pendientes y del cuerpo privado de toda vida consciente.