A veces, para ser completamente honesto, estoy cansado. Y no es un cansancio físico. Es algo más profundo. Algo que siento en el pecho, en el alma. Estoy agotada de todo. De que las cosas no salgan bien. De despertarme y tener que seguir siendo yo mismo. De sentir que he hecho todo lo posible y, aun así, no ha sido suficiente. Y no es que no quiera vivir. Es solo que a veces siento que no puedo seguir así. Como si hubiera llegado a mi límite. Si Dios estuviera sentado frente a mí ahora mismo, creo que una parte de mí diría: \"Ya basta. Emocionalmente, no puedo más. Mentalmente, estoy agotado. Y espiritualmente... me siento muerto\". Y es una batalla silenciosa, algo que ocultamos al mundo, a las personas que amamos o que queremos que nos amen. Porque, ¿quién quiere a una persona rota? Si las personas en mi vida supieran lo roto que estoy en realidad... ¿seguirían a mi lado? Y entonces llega la pregunta que más miedo me da hacer... ¿Cómo arreglo esto? ¿Cómo vuelvo a sentirme vivo?