Midnightfrases

Boda

Hoy el amor se vistió de blanco…

y no era el nuestro.

 

Las campanas sonaban como promesas cumplidas,

como si el mundo celebrara

todo aquello que a nosotros se nos rompió en las manos.

 

Mi mejor amiga se casó con el amor de su vida,

y yo…

yo estuve a punto de no venir.

 

No por falta de amor hacia ella,

sino por exceso de todo lo que aún me duele.

 

Porque el amor,

desde que te fuiste,

dejó de ser un lugar

y se convirtió en una herida.

 

La vi caminar hacia el altar

como quien no duda,

como quien sabe que al final del camino

hay alguien esperándola para quedarse.

 

Lucía perfecta.

Intocable.

Eterna en su instante.

 

Y yo solo podía pensar

en lo que nunca fuimos.

 

En lo que no alcanzamos.

 

En cómo habría sido

verte a ti al otro lado,

esperándome,

con esa certeza que nunca tuvimos.

 

Me imaginé ese “sí”

saliendo de nuestros labios,

no como una promesa,

sino como una verdad.

 

Pero lo nuestro…

nunca llegó a ser verdad completa.

 

Se quedó a mitad de todo.

 

Lloré en silencio.

 

No por debilidad,

sino porque hay dolores

que no saben salir de otra forma.

 

Lloré por nosotros,

por cada intento fallido,

por cada vez que casi fuimos

y no supimos sostenernos.

 

Lloré por ella,

por verla tan llena,

tan viva en su historia.

 

Y lloré por mí,

por estar ahí,

presente en un final feliz ajeno

mientras cargo con un amor

que no tuvo cierre.

 

Porque hay historias

que no terminan…

pero tampoco continúan.

 

Se quedan suspendidas,

respirando en la memoria

como algo que insiste en no morir

aunque ya no exista.

 

Te extraño.

 

No de una forma dulce,

no de esas que se vuelven recuerdo bonito.

 

Te extraño con rabia,

con vacío,

con esa sensación absurda

de haberlo dado todo

y aun así quedarme sin nada.

 

Te extraño en lo que no fue,

en lo que no hicimos,

en lo que no supimos cuidar.

 

Y lo más cruel de todo

no es perderte…

 

es saber que,

aunque lo intente mil veces en mi cabeza,

no hay versión de esta historia

en la que tú vuelvas.

 

Tú no vuelves.

 

Jamás.