Cariño, siento mucho no responder
tu carta, pero es que si tú vieras
lo que vivo, sentirás una amarga
tristeza y eso es lo que quiero evitar.
No te quiero contar las veces en las
que tuve que pasar sueño, solo para
proteger el país en el que estás tú,
deseo verte y espero que lo sepas.
No te prometo que volveré a
casa, porque no tengo control
de saberlo, pero te prometo que
pensaré en ti, que nunca miraré
a otra mujer, con los mismos
ojos que te mire a ti.