Alberto Escobar

Cuesta

 

 

Vivir cuesta, 
y procuro que mi verdad
tome las riendas.
—no seré yo quien lo impida—.
Vivir cuesta, y la luz, al nacer,
que quebró mis ojos, es el viento
moviendo una vela, 
y ese cuarto oscuro de donde vengo,
sosiego matricial, habitación propia
—surto de alimento, de calor—.
Vivir, un regalo no regalado,
y la muerte a la espera,
detrás de una alegría, en su risa, 
detrás de una tarde, en un juego, 
y la vida que sobraba al principio. 
Vivir es entrenar, ejercicio de bien morir.
y entiendo por fin que ir 
al colegio no fue más que para eso,
endurecer la piel frente a la intemperie,
Vivir es el guion —Biedma dixit—,
respirar, comer, dormir, soñar, es
el escenario, morir... el aplauso.