Noches pensando en cosas sin sentido,
melancolías puras que destruyen mi memoria.
Me llevan al olvido donde más quiero estar;
huir de ahí es mi único anhelo.
Escapar de algo que me gusta: sufrir,
seguir sufriendo más allá de lo que puedo soportar.
Me lo merezco, tal vez,
un castigo eterno:
tener amarrados mis pensamientos a mi corazón.