La muerte del ídolo, líricas
letras lleva, reposa su memoria
y en la masa se manifiesta
conciencia social de un naufragio
colectivo.
No llegan con sus sucias
garras de ambiciones,
envidias y recelos, el poder
a manchar su memoria.
Tal héroe del Whisky, alumbró
con sus pájaros nocturnos,
su prosa, su poesía, corazones
tristes en manos del ángel de
la soledad.
La leyenda del rock se vuelve
iconografía social y musical...
la bestia pop de los sueños no se
rebajó, en vida, a míseras pleitesías.
En un ensayo general para la farsa
donde haya vencedores vencidos,
y en el mes de oktubre no queden
baiones para el ojo idiota.
Quedarán mediocres consuelos
para mis desvelos cuando se
apague, en la vigilia, el duelo.
Estaré de este lado, sabiendo
que vivir solo cuesta vida,
y salando las heridas, escaparé.
La huella del Indio perdurará
en la historia, la memoria
y el latido colectivo.
Hernán J. Moreyra