Fui de ti tantas noches,
fui de ti tantos días,
fui de ti tantas veces
que he perdido la cuenta
de lo nuestro.
Tu cuerpo se volvió mi adicción,
tu figura deslubral,
tu minifalda de terciopelo,
tu cariño que me envuelve
como un hechizo sin final.
En cada instante me entregué,
en cada mirada me perdí,
y en cada beso confirmé
que todo lo que soy
se ha quedado en ti,
en devorarme tus labios de mujer.
Gerardo Duaris