Oh rosa venturosa
Que te deslizas suavemente
Entre espinas coronada,
Quién adornará tus labios
De rubíes apenas granas,
Desgastados en la noche triste
Que mi corazón advierte,
Vos que desprendéis
Un aura a destierro y herida sucia,
Allá donde la luna hiere...
Y el corazón renuncia,
Vertiendo levemente
su melancolía...
En el beso aleve
Que la esperanza anuncia.