Agradezco a Dios al ver la claridad, con la virtud de tener salud y vida, para vivir el día a día con total realidad.
El agua limpia que cae por mi cuerpo, me quita por completo este fuerte calor, y me deja fresco en el suelo en que despierto.
El Sol de la mañana alumbra el camino, salgo a trabajar con esfuerzo verdadero, construyendo con mis manos mi propio destino.
La brisa de la tarde refresca la jornada, cuando el cansancio llega después de la labor, y se siente el descanso en la piel sudada.
Siendo añoranza por lo que ya se ha ido, pero mantengo la esperanza bien despierta, de ver que el bienestar llega a lo vivido.
Tengo la libertad de caminar sin prisa, de cantar estos versos con el corazón, mientras el día termina y me da una sonrisa.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
06-06-2026.