El amor por la poesía: leyenda eterna
No es un sentimiento que nazca y muera con el día,
Ni un eco pasajero que el viento se lleve.
El amor por la poesía es un fuego sagrado,
Una leyenda eterna que nunca se apague.
Los primeros suspiros en la piedra
Desde que el hombre grabó versos en la roca,
Hasta que hoy los escribe en pantallas de luz,
El amor por la poesía ha sido un lazo,
Una promesa que se renueva en cada ruz.
Fue el canto de los bardos en tierras ancestrales,
La voz de los sabios en templos olvidados.
Un amor que sobrevivió a guerras y males,
Que en cada generación se ha encendido y guardado.
La leyenda que se cuenta en versos
Como las leyendas de héroes y dioses,
Este amor se transmite de boca en boca.
De padre a hijo, de maestra a discípulo,
De corazón a corazón, sin prisa ni locura.
Se cuenta en cafés donde los poetas se reúnen,
En bibliotecas antiguas con hojas amarillas.
En cada mano que toma una pluma o un lápiz,
En cada alma que siente la llamada febril.
Eterna como el cielo y el mar
No conoce fronteras, ni edades, ni razas,
Este amor es universal, como el sol y la luna.
Acompaña al que llora, al que canta, al que espera,
Es la fuerza que llena la vida de fortuna.
Sobrevive a los siglos, a los cambios del mundo,
Porque la poesía es el lenguaje del alma.
Y el amor por ella es una leyenda profunda,
Que en cada verso nuevo encuentra su calma.
La promesa de lo siempre
Así, hoy y siempre, el amor por la poesía
Será la leyenda que nunca se olvide.
Será el faro que guíe a los que buscan la vía,
El tesoro que en el alma se esconde y se guarde.
Porque mientras haya corazones que sientan,
Mientras haya voces que quieran decir,
Este amor será eterno, como un río que avanza,
Una leyenda que nunca dejará de vivir.