Vivo abstracto, y sueño mitad verdad y mitad falso, despierto a medianoche con los sentidos intactos traduciéndome la realidad.
Despierto con ganas de seguir soñando, y al despertar vivo ese otro sueño falso.
Pienso en este espejo roto y meláncolico que es la vida, con sus destellos de dulzura y misterio, aquí sentado al lado del fuego esférico y vital, a la espera de algo que no sé que tiene que llegar y completar mi vida.
Si despierto en el sueño, vivo doblemente, si despierto en la muerte, muero doblemente.
En la vasta noche las constelaciones giran sobre nuestras cabezas, estoy al pie de mi ventana abierta y extendida al infinito de la noche.
Así paso mis días acostado frente al fuego, esperando a ser olvidado, a permanecer totalmente nulo de toda memoria.
El silencio de la noche es un aliado.
Creo ser el que recuerda, estoy a punto decir la última palabra.