SON COMO LAS PALOMAS
Los cines de pueblo
emigran como las palomas torcaces
o como las golondrinas, ya que, de pronto,
desaparecen al final del estío.
A veces, son cines de verano, al aire libre,
pero también sucede con los cines cubiertos,
que atraviesan veloces el espacio,
que se lanzan sin miedo a la aventura,
que se mueven como sombras chinescas
mientras vuelan y ululan,
como sombras felices del trópico.
Muchas veces se alejan con energía, como con prisa,
pero otra veces, se frenan, planean
sobre la superficie de mares en calma.
Estos cines veloces se van y ya no proyectan, emigran,
solo que, en su caso, la emigración no es
de ida y de vuelta, y una vez que abandonan su puesto,
los pueblos se quedan sin cines, ya no abren
sus puertas, sino que se marchan
del todo tras la última cinta.
No se sabe de cines de pueblo que hayan vuelto
a sus sedes locales, que reabrieran
sus salas.
Gaspar Jover Polo