¿QUIÉN NOS ASEGURA?
¿Quién nos asegura que el mañana
no repita las sombras del ayer?
¿Quién nos asegura que el poder
no olvide al pueblo al amanecer?
¿Quién nos asegura que las promesas
no se pierdan entre discursos y aplausos,
que las manos que buscan gobernar
no terminen cerrándose sobre el poder?
¿Quién nos asegura que la patria
será primero que los intereses,
que el esfuerzo del trabajador
valdrá más que los privilegios de unos pocos?
¿Quién nos asegura que la esperanza
no será cambiada por decepción,
que la voz del humilde será escuchada
y no silenciada por la ambición?
Nadie nos asegura nada.
Por eso pregunta el ciudadano,
por eso observa, recuerda y decide.
Porque la libertad no se hereda,
se cuida.
Y la democracia no vive de certezas,
vive de un pueblo despierto
que jamás deja de vigilar
a quienes prometen servirle.
© Corazón Bardo