¿Cómo encontrarme
si no ceso de castigarme?
¿Cómo me desacostumbro
a lo acostumbrado?
Ahora en la penumbra,
la luz y mi teclado
desnudan la atadura
que se ciñe demasiado.
Deseo destruirla
y no veo el momento.
Mi vida concurrida
se adueña del tiempo.
Es arduo mi camino,
por eso escribo más que hablo
y sangro litros de vino
rimando sin reparo.
El tiempo y la eficiencia
roban toda mi elocuencia.
El segundo malgastado
se desvanece, se burla
de mi suspiro ahogado.
Se mezcla con las ganas
de volar en libertad
de librarme por siempre
de tanta atrocidad.
Entre ruinas y fatalidad,
¿cómo la voy a encontrar?
Pido poco y no me lo dan,
¿soy de difícil conformidad?
Abrazo mi soledad
besando este instante,
intentando encontrarme.