En el silencio se aprecia
lo que el escultor
talló en el mármol,
dándole vida a lo inerte.
Con el dorso desnudo
y el alma rota,
moldeó la estatua;
las luces enfocan
su lado oscuro.
Obra de arte que,
por su postura y gestos,
trasmite a quien la mire
una emoción profunda.
Con el velo del tiempo,
erguida en su pedestal,
la estatua alcanza
la inmortalidad.
Catalina.