II
Tus angulosas formas,
Tu pecado,
La curvatura de tus labios manchando el aire,
El adoquinado perfecto,
tu acidez frutal,
el impulso casi sagrado de tus palpitaciones,
la geometría de tu piel
esas aves de sal que migran de la mano de un dios,
Las acrobacias de tu pelo sobre el bronce
y el blanco.
¿Allí está tu luz?
¿O es el grito deforme de otra de mis voces desvestidas?