el brujo de letziaga

¡Qué forma de iluminarme!

 

Tu luz es muy verde,
en torno a mi paisaje, mirada y ambiente...
¡Qué forma de iluminarme!

 

Y cuando el llanto te llegue,
que sea fugaz como el destello de un diamante,
que yo seré tu cauce...

 

Mas no perderé un instante,
en dejar que la plenitud reluciente nos lleve,
por el mismo valle...

 

Y será una costumbre,
que seamos amantes dejándose llevar por el aire,
en un sin morir, sentirse...