Me gustaría algún día poder descansar
Pero no de una forma que pueda alcanzar
Porque trabajar tiene la mente ocupada
Esto tiene mi tranquilidad confiscada
Desde pequeño siempre fui igual
Un diminuto y singular animal
Que ajeno y diferente al resto se sentía
Por simple determinación de morfología
Placeres y dulces a mi paladar entraban
Con cada mordisco, más y más deseaba
Mas el espejo se convirtió en enemigo
Mostrando el insaciable hambre consigo
Cuerpo blando y caderas anchas
Piel blanquecina y sin manchas
Brazos delgados y piernas largas
Él que me vea así, que prenda las alarmas
Porque contempla a una sórdida bestia
Que contiene una expresión funesta
Quién la vea será el que entienda
Que día a día vive una propia contienda
Trato de negar que soy el del reflejo
Pero sé que hacerlo solo aumenta el quejo
No llorar es imposible cuando sabes
Que no poder cambiar da heridas graves
Un barril, deforme y triste me siento
Pesado y gordo cual duro cimiento
Ancho y vasto cual óceano en tronco
En mi mente grité tanto que estoy ronco
Ojalá algún día la prisión de carne marchite
Y así el enorme peso de mi alma se quite
Quiero poder volar, saltar y jugar
Hasta entonces, no paro de madrugar