Designado José

\"DICCIONARIO\"._

___ DICCIONARIO__

Te dije que eso era falso
y te negaste a creerlo.

Te demostré que era absurdo, vano y necio
—no diré ya el aceptarlo—.

Con un Cristo por testigo,
te grité que no era cierto.

Te lo juré por la gloria
de mi madre que en el cielo,
miraba tal vez llorando
mi abyección y tu despego.

Caí ante ti de rodillas;
besé de tu falda el ruedo…

Y en mi bajeza llegué
a arrastrarme como un perro.

Y como a tal me trataste,
con el pie de tu desprecio.

A eso llegué por tu amor,
en mi afán de defenderlo.

Y aunque vi rodar mi hombría
y mi orgullo por el suelo,
no creas que eso me quita
ni aun una pizca de sueño.

Pues ya está cargado a pérdidas
hace un buen montón de tiempo.

Sólo te he arrastrado un saldo
que espero hoy liquidaremos:

Aquella frase cargada
de sarcasmo cruel y acerbo,
con que acogiste el recurso,
mitad pronóstico y ruego,

Que intenté cuando mi causa
vi perdida sin remedio.

—¡¡Qué gracia!!… ¿Yo arrepentirme?...
Puede ser… si es que hallo tiempo
de ver en el diccionario
qué cosa es remordimiento…

Se te cegó el amor propio
cuando lo diste por cierto.

O aprovechaste el pretexto
para escapar de mi lado,
dejando a salvo tu crédito.

Si fuiste sincera o falsa,
en fin… no quiero saberlo.

Pero me da en qué pensar
que te casaras de nuevo
la tarde misma del día
en que el juez anuló lo nuestro.

Pagué honorarios y costas
y aún descendí hasta el extremo
de desearte buena suerte
y aceptar tu helado beso,

Cuando, hostil y lejana,
te despediste del techo
que cobijó por un año
mi amor y tu descontento.

Lo he dicho… si fuiste falsa,
acaso lo aclare el tiempo.

Después de todo… ¿qué importa
saber ya enterrado el muerto?

Si fueron buenos o errados
diagnósticos y tratamientos…

Y para el caso, mi amor
lo mandaste al cementerio.

Cuando, empleando la ironía
mejor que un arma de fuego,
me disparaste esa frase
que lanzó de golpe el pleito:

—¡¡Qué gracia!!… ¿Yo arrepentirme?...
Puede ser, si hallo tiempo
de ver en el diccionario
qué cosa es remordimiento…

¿Y ahora bien?... Ya pasó todo.

Tanto, que pudo este encuentro
ser un mutuo y espontáneo:
“Si te he visto, no me acuerdo…”

Porque para todo en la vida
basta con dar tiempo al tiempo.

Y al fin cosecha cada uno
lo que sembró en su terreno.

Ya ves… yo tengo lo mío,
y por cierto no me quejo.

Hoy recojo paz, olvido
y aun dicha en mi hogar rehecho,

Con escombros amasados,
con lágrimas, fe y aliento.

En cambio tú… nunca falta
para lo malo un correo,
y así, por distintas fuentes,
fui sabiendo sin quererlo

Cómo a tu turno cobraste,
igual que yo, tus desvelos.

Que tus bienes devoraron
alcohol, mujeres y juego.

Que te viste suplantada
por otra en tu mismo lecho.

Que soportaste el insulto,
la injuria y el golpe plebeyo.

Y al final diste en la calle
junto con tu último céntimo.

¿Que la vida me ha vengado?...
Tal vez… pero no me alegro.

Y daría ahora con gusto
no sé qué, porque a otro precio
hubieras pagado el daño
que me hiciste en tu yerro.

¡¡Tú no pensaste en Dios!!
Que rodea sin ser vaquero.

¡Que el pez muere por la boca
y que es tonto escupir al cielo!

Y hoy sufres las consecuencias
de aquel arranque soberbio
que, antes de echarlo al olvido,
sin rencor ya, te recuerdo:

—¡¡Qué gracia!!… ¿Yo arrepentirme?...
Puede ser, si es que hallo tiempo
de ver en el diccionario
qué cosa es arrepentimiento…

…Y en qué Larousse de amargura
la vida te hizo aprenderlo._  

               Designio.-