RIVAS JOSE

Dedicado al café

El vapor del café sube en suaves corrientes, por lo tanto, borra nubes tan grises, y también hace brillar el azul en almas vivientes. 

 

Ante el frío, un café vence gélidos mantos, es decir,  que el café hace que la vida floreszca, como un dulce que dicipa los llantos.

 

Con la lluvia,  el café nos termina abrigando, en otras palabras, el café une amigos, mientras tazas de café nos van sonriendo.

 

Osea, que el café de profundo matices, las verdades con café ya tienen más velos, pues hablando con café somos siempre felices. 

 

Cabe señalar que, un perfecto café nuestro pecho consuela, en efecto,  el café da una dicha presente si el aroma a café la nostalgia ya vuela.

 

 Finalmente, una torre de café nuestra mesa ilumina, así que por el café nuestra vida renace en un lazo de café que jamás determina.