R.

Volver a besarte

Si me dieran a elegir entre toda la riqueza del mundo o un beso tuyo, elegiría tus labios y aun así sería el hombre más acaudalado, porque no existe fortuna capaz de comprar el instante en que vuelvo a encontrarlos.

Si un genio apareciera para concederme tres deseos, solo pediría uno: volver a ese momento en que el tiempo se detuvo entre nosotros y el universo entero cabía en la distancia de un beso. Los otros dos deseos los dejaría para quien los necesitara, porque nada anhelo más que sentirte una vez más.

Y si la vida me obligara a reencarnar, sería un gato errante, dispuesto a negociar mis siete vidas por una sola contigo. Porque una existencia a tu lado vale más que todas las eternidades prometidas.

Vendería mi alma al diablo, firmaría con tinta de sombras si eso significara caminar junto a ti, porque no existe paraíso más preciado que el refugio de tus labios, ni cielo más perfecto que perderme en ellos mientras el mundo desaparece.

Que me juzguen los santos, que me condenen los dioses, porque si amarte es un pecado, entonces no quiero redención; solo quiero la dulce condena de volver a besarte.