HONDO LATIDO.
¡ Llegas y te quedas... !
en tanto abstracto silencio.
Donde la luz se desprende
de un ruido extremo y seco.
Que oculta temida frialdad.
De lo que no dicen tus palabras,
que fingen no saber nada.
¡ De lo que existe y llega !
•
Llegas donde todo suceso,
¡ se hace tu sombra inmediata !
Mientras existo todavía,
en un entorno sensible.
De aquello que llega hasta aquí...
ensayando ser roce íntimo.
Como suspiro andante,
que no deja ninguna huella.
Que sea tangible solidez,
en mi dolida membrana celular.
•
Sorprende un tacto firme,
que solo sostiene la suave brisa.
Que esparce con latente seducción,
un soplo dominante.
Contra mi dermis rendida.
De lo que no desconoce,
como sutil esencia irrepetible.
•
Revelando toda insignia postergada, ¡ que solo incluye !
Tu absoluto nombre designado,
como implicado conjuro tácito.
Sorprende con hondo
latido presente.
Un suspiro envolvente.
Aún en una distancia
que destila conmoción.
•
Es cuando se junta levitando,
un inevitable espacio etéreo.
Denotando un tacto perceptible,
durante un latido persistente.
Que quiebra la quietud de la noche,
en súbito destello instantáneo.
Trayendo un deseo repleto,
de fantasía perfecta.
•
Se manifiesta un momento ausente,
sorprendido de repente.
Por un tan indicado
fragmento asonante.
Como conspirador contacto.
Que anuda como eco en pausa,
una exigencia impetrante.
Queriendo ser efusión elegida,
que cabe en una vida entera.
•
Mientras se siente dueño de algo,
que respira en silencio.
Ese vestigio insistente.
Que aún se siente con firmeza,
como presencia que quema.
•
Hay perceptivo nexo complice,
atrayendo ondas de viento.
Con tanta sugestiva efusividad,
como sosteniendo algo sin peso,
Pero con energía dinámica.
•
Impecable hora sostiene
un imperecedero designio.
Que no tiene rostro desconocido,
en mi memoria emocional.
Definiendo un instante infinito...
¡ Que es tuyo !
En mi célico mundo indagado,
con propiedad intuida.
•
Donde no sé todavía
como sostener.
Este deseo latente...
Que solo te mira a ti...
¡ Y, no desea mirar atrás !
Lo que se va con el tiempo,
que reseco su raíz.
•
Es este efímero rocio selectivo.
que aún aparece destilado,
como legitima lagrima.
Sobre la densa hojarasca,
que recae sin aliento.
Durante la brusquedad del viento,
que tantas veces se siente.
•
Mientras no se revela
esa única ecuación.
Que puede existir plasmada,
con convincente exactitud.
En ese acendrado rito secreto,
que presagia ligero temblor.
Durante cada señalada
magnitud percibida.
Que no parece ser paradójica,
alucinación sin alma.
•
Es cuando pueden fluir
como ondas paralelas.
¡ Tu pensamiento y el mío !
Durante ese devenir,
de horas inciertas.
Que agotan pulsaciones,
contra este corazón.
Que siente profundo tu latido,
¡ aunque aún no te vea !
•
Es sobre salubre ola, que se agita
la profunda densidad secreta.
De un anhelo guardado,
que no conocía su existencia.
Como centro intensivo,
que se hace infinitud.
En un universo místico,
que se hace llama endógena.
•
Aunque nunca he sabido explicar,
ese vacio tan sideral.
Girando en bucles inconstantes.
Que observaba con cautela,
una sombra peculiar.
Que pulsaba en silencio onirico.
Un instante detenido...
en alguna inducida levedad.
Que ciertamente existe.
•
Cuando se hacia permanente,
durante sonidos melodiosos.
Que hacen tiempo imaginario.
Un oculto umbral sin forma,
que no tiene brevedad.
•
Al aproximarse como es...
esta indudable presencia.
Desde su centro gravitacional
Se hace destello inmarcesible,
un pensamiento ostensible.
Que no deja de soñar,
con un espejismo lunar.
Como anhelo aún no develado.
¡ Que solo desea quedarse !
Donde tú... también siempre estés.
Autor. Consuelo Sanchez.