Intactas
Sólo quedaban dos gemas,
las que me regalaste en invierno.
Desde el acantilado
las dejé caer.
Pensé que encontrarlas abajo
sería una forma extraña
de volver a encontrarte.
Al descender,
hallé piedras más brillantes,
más raras,
más perfectas.
Pero ninguna era la que buscaba.
Tus gemas,
entre tanta belleza,
parecían pequeñas,
casi comunes.
Las busqué durante horas.
Entonces llegaste.
No dijiste nada.
Te inclinaste apenas
y las encontraste.
Estaban allí,
donde siempre habían estado.
Comprendí entonces
que algunas cosas
sobreviven al brillo.
Por eso,
entre tantas maravillas,
las tuyas seguían intactas.
Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Valle de Traslasierra. Córdoba, Argentina.