¡Quién te salva Patria mía,
quién te salva de tu angustia!
Tu carita sucia y mustia
veo siempre, cada día.
¡Quién te salva Patria mía
quién te salva del malvado!
Cuánta sangre has derramado
a lo largo de la historia
desde que tengo memoria…
¡Cuántas veces te han sangrado!
Dime Patria, quién te salva,
del salvaje que no muere
que dañarte más prefiere
con cizaña y a mansalva.
Dime Patria, quién te salva,
de las garras asesinas
que tu vientre deja en ruinas
siempre en nombre del dinero
que se roba, con esmero,
y tendiendo va cortinas...
Te destruyen tus montañas
y tus árboles frondosos;
te destruyen ambiciosos,
flora y fauna con sus sañas.
Mientras tanto, tus entrañas,
con sus aguas subterráneas
van volviéndose foráneas
aumentando las sequías
por las tantas felonías
que son hoy contemporáneas...